CONFIANZALos montañeros de Ostadar no podemos clasificarnos dentro del modelo de típica cuadrilla. La afición por la montaña nos arrastra al monte.
En el recorrido no caminamos como si fuéramos un rebaño de ovejas, se forman y desaparecen, cambian los pequeños grupos que formamos mientras caminamos por senderos entre prados o roquedales.
En esos pelotones cambiantes, se habla de todo, con buen humor la mayoría de las veces, en plan serio algunas pocas veces.
Muchas veces somos desconocidos, pero abrimos nuestro corazón con confianza… es el regalo que nos da la Naturaleza.—Jose Luis ZALDUA—
Fue una excursión al Pirineo, concretamente al Monte Balaitous (3.151 m), con el objetivo de ascender a su cima por la Brecha de Latour.
Sábado, 10 de septiembre de 1995. Partimos del Refugio de Respomuso (Piedrafita) sobre las 7 de la mañana. Éramos un grupo de unos 25 componentes y la mañana fresca pero con buen tiempo, invitaba el ascenso en dirección al glaciar de la Brecha de Latour situado al pie de la cara sur del Balaitous.
Conforme íbamos acercándonos al glaciar nos adelantaron dos compañeros del grupo con el objetivo de colocar una cuerda fija a lo largo de la brecha; ésta nos aportaría seguridad a la hora de subir por ella. Por un lado, veía con buenos ojos la instalación de aquella cuerda, pero por otro, sospechaba que pudiera haber cierto peligro, debido a que el grupo que formábamos era ciertamente numeroso. Y así sucedió, cuando al agarrarse varios montaneros a la cuerda, su continuo movimiento en la brecha o canal provocó que se desprendieran numerosas piedras desde la parte superior —algunas de ellas además de gran tamaño— con tal mala fortuna que una me golpeó en el muslo izquierdo; el fuerte golpe me dejó allí sentado y verdaderamente, tuve suerte que no me diera en la cabeza. Me levanté y sentí que tenía la pierna muy hinchada, así que pensé —y ahora ¿cómo bajo?
Comencé a caminar y comprobé que podría descender poco a poco; con ayuda de una par de bastones y con muchos dolores, llegué ...

